CAPULI

Un día el abuelo Guido, la abuela Dologui y el pequeño Meme salieron en búsqueda de un amigo con el cual compartir, con quien jugar y divertirse, al cual brindarle cariño, alimento y protección, buscaron entre los bosques, pero no lo encontraron, fueron por las ciudades, pero no estaba, hasta que llegaron a un desierto gris, lleno de cemento y de amplios techos de colores, golpearon de puerta en puerta cada casa, cada edificio, buscando a un pequeño amigo.

Al final de la caminata ya muy cansados y desanimados, una puerta azul con luces fluorescentes se abrió muy deprisa, de su interior se escuchó una vos fuerte y aguda ¿Están buscando a un nuevo amigo? al instante apareció un extraño hombre alto de tés morena y de orejas puntiagudas, quien con su mirada fuerte intimidaba al más grande. Meme rápidamente afirmó con la cabeza y dijo, estoy buscando un pequeño amigo con quien compartir y darle un hogar, brindarle comida y jugar con él; el misterioso hombre de repente saco de su casa una bola de pelo negra, oscura como la noche, apenas se veía unos pequeños ojos amarillos y brillantes; al instante las dos miradas se cruzaron, Meme y el pequeño gatito negro hicieron una conexión que solo ellos entendían, sus gestos y miradas lo decía todo, ambos se habían encontrado. ¡Sin pensarlo dos veces el abuelo Guido dijo: ¡Es aquel que andábamos buscando, ese gato ira con nosotros a casa, no se diga más! En el momento que Meme iba a agradecer al señor por confiar en el para tan duro trabajo y permitirle adoptar a este nuevo amigo, el misterioso hombre simplemente desapareció…

Mientras se dirigían al nuevo hogar del pequeño, Dologui y Meme pensaban en el nombre perfecto, pensaron en muchos, pero su pequeñez, dulzura y oscuridad lo hicieron llamar Capuli, un delicioso fruto andino negro, muy negro, con un gran sabor y textura.

Es así que Capuli y Meme regresaron a casa, en donde les esperaba impaciente Nena una gata gris parda de once años a la que le gustaba recibir nuevos amigos para jugar, pues en casa había muchos árboles grandes, pequeños, anchos y delegados a los cuales trepar, además escondites en donde imaginar. A partir de ese momento los tres se han vuelto inseparables, juntos juegan, comen, duermen, viven con respeto y mucho cariño.

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Educar más allá de las aulas.

La educación a pesar de los años sigue  siendo una herramienta política de frente o camuflada, capaz de dominar desde el más pequeño, al más grande, espacios convertidos en cárceles con barrotes y prohibiciones que marcan y limitan las libertades. Metodologías pre fabricadas por élites gobernantes, materias en muchos casos innecesarias que no contribuyen en casi nada. Niños obligados a permanecer más de seis horas sentados y actualmente casi nueve en cursos pos clases, “para fortalecer el aprendizaje” cuando en realidad es necesario que salgan al mismo horario que sus padres pues sino, nos complican la vida.

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Llegar al mismo fin, terminar el día y volver a dormir.

Las perspectivas de la vida se vuelven complejas, cuando te evalúas frente al otro, cuando miras tu vida en el panorama del cercano, cuando tu visión te empobrece y te anulas.

Los sistemas llenan de visiones claras de una vida que puedes comprar, que puedes deletrear y capaz enfrascar en una posible felicidad. Los hombre y mujeres caminamos deprisa por el mundo en búsqueda de aquello que nos impartieron desde niños, en las aulas, en las escuelas, en un sistema doctrinario atascado, en donde la competencia, el ¿que quieres ser? Y el que debes ser te acosa, tu misma familia con un cronómetro en la mano esperanzados en tu felicidad detrás de un título, de una carrera, de un viaje, de un matrimonio, de unos hijos, una maestría, un doctorado y así te vuelves tu propio juez y tu propio verdugo. Read more

PARA QUE TANTO DESVELO

 

El pasar del tiempo es tan efímero, tan vacío, tan enmarcado en prototipos y retorcidos pensamientos; vivir entre sueños esperando crecer, llegar a ser adulto para comprar y beber todo lo que el mercado me sugiere o más bien dicho me entromete, sediento de años y del tiempo veo pasar mi infancia, dejando de lado los juegos, las travesuras y los inventos. Lucir un tinte, unos tacones de cuero, un labial rojo que enmarque mis deseos; apresurada, desmesurada, acelerada en búsqueda de un destino aparente.

Comprar, vender, comer, dormir, llorar, bailar, entre una y otra rosa dejar fluir el silencio, los recordados halagos, los melosos deseos, son opacados con esa ilusión de crecer, buscando un fin que ni se aclara en la mente.

Cuando el tiempo ha transcurrido, las vanidosas moradas son absorbidas por las arrugas de los años, los montículos de ropa acumulada, las palabras que nunca dije por miedo a herir, los sueños que nunca cumplí por miedo vivir, ¿de que sirvió tanta prisa?, si lo mas preciado se ha marchado y me ha hundido en el fango, aquellas ilusiones marchitadas por un destino, por un fin de los tiempos, en donde no se percibe ningún efímero detalle, solo el cuerpo inerte, la carne putrefacta, una piel diluida.

Para que tanto desvelo, para que tanto acelere, para que tanto revuelto, para que tanta prisa, si el tiempo lo come todo, lo transforma en polvo, para que tanto derroche, para que tanta basura, si el presente es el momento, es el sueño la ilusión que tanto anhelas.

HEMOS FALLADO COMO HUMANOS

Hemos fallado como humanos, como seres inteligentes y de grandes conciencias, hemos restringido nuestra felicidad a marchitos ejemplares materiales de grandes luces y deliciosos conceptos, hemos acabado con lo ambiental:  encerrando animales, matando por diversión, contaminando ríos, industrializando hasta el mismo líquido vital.

Hemos fallado al criar, al educar y castigar, hemos emprendido caminos irracionales, irreales e irreparables. El ego nos ha absorbido, nos ha envenenado, nos ha envejecido en la constante búsqueda de aquella felicidad; marcada por definiciones materiales, restringidas a lo económico, a lo que puedo o no comprar.

Hemos fallado al delimitar, separar  la tierra de nuestro ejercitar, dejar de cultivar por miedo a ensuciar, comprar comida sellada por pereza a experimentar, gastar lo que gano en la moda actual: relojes de marca, zapatos para cada ocasión, celular a la moda para no quedarnos atrás,  vivir tan deprisa sin  detenernos a pensar y desequilibrar al sistema con nuestro propio actuar, aferrarnos a la tierra, a la libertad, a comer algo sano por nuestro bienestar, revolucionar nuestras vidas intentando cambiar un concepto de existencia y de realidad.

Tanto hemos fallado que nos cuesta aceptar que las tristezas más grandes no son por no poseer aquellos objetos que quisimos comprar, sino la soledad tras un teléfono que busca expresar ante un mundo global, dejando de lado la proximidad del vecino, del amigo y del familiar.

Prueba del destino.

El mi tonta mente un panorama desolador, la tristeza y la penumbra este momento agrietan mi alma, el solo pensar en perderte, en poner en peligro tu vida deja mi corazón paralizado, lleno de angustia y terror.

Sueño con aquel viaje que juntas nos imaginamos partir, una vista maravillosa, risas, luz de tu rostro y la compañía infaltable de mi padre.

Sueño con ver crecer a mi hijo, aquel querubín que aún no se hace presente, juguetear con tus cantos, abrazarse en tus manos, sentir el calor en su ropa hecha por ti.

Hoy sé que estas esperando con fé, no te has dejado sofocar por nuestros miedos, aún tu fortaleza siempre prevalece e ilumina nuestras vidas, tú nos das el empujón para seguir, nos alientas a creer en la vida, en dios y los ángeles que nos protegen, aquel que voló temprano de nuestros brazos pero siempre nos acompaña en cada respiro, el que nos cuida y protege cada momento del día.

Mujer de hierro, maravilla de luz, alienta mi alma, dame ese martillo de colores para agrietar los cristales obstructores de energía, dame tu poder divino para machacar las tristezas y dejar salir los rayos brillantes de tu amor.

Aleja de mí el temor, la angustia, ese sofocante frío que invade mi cuerpo, aleja de mi mente esos pensamientos que ahogan mi alma y no la dejan volar; solo abrázame, dime que tu estarás bien, que es una simple prueba del destino y que en pocos meses correremos por nuestro prado juntas, sonrojadas del calor, de la risa y valor. Seremos tan fuertes que nada nos vencera.

MALÉVOLO TIEMPO

El reflejo de la ira acompaña un desacuerdo, las palabras mal dichas, los versos mal escritos acumulan rencor y desasosiego.  Manos agrietadas, arrugas marcadas, sonrisas fingidas, besos fríos acompañan las mañanas, las tardes y las noches de emociones terminadas, sueños oprimidos por el tiempo y el desgano.

Aquellas caricias llenas de  dulzura, ternura, inocentes y latentes han partido al desierto, los olores a dicha, a pasión, a locura se han vuelto tortura, opresión y vanidad.  Algunos miedos ha huido, otros se han marcado y otros simplemente permanecen quietos esperando momentos.

Así es el tiempo con punzadas en el pecho, con presente y pasados al encuentro, con lágrimas y culpas; recordar es un camino, añorar, imaginar, buscar en el olvido aquellos momentos que juntaron chispas e hicieron brillar al más opaco sendero. ¡hay  que tiempos, que bárbaros y celosos, que miedosos y malévolos, robar del corazón sentimientos para esconderlos, oprimirlos y marchitarlos.